El ‘nuevo’ Real Madrid consiguió una soberbia victoria ante el Zenit en el Bernabéu y un pase a octavos que ya estaba asegurado, aunque lo hará como segundo. El debut de Juande Ramos como nuevo técnico madridista no pudo ser más esperanzador con ligeros cambios en el esquema y con Raúl y Robben como goleadores. Ambos consiguieron los tres goles que certificaban una victoria que deja buen sabor de boca a la afición blanca de cara al partido del sábado ante el Barcelona.

Este Real Madrid huele bien. Los condimentos son los mismos, pero el cocinero tiene más ilusión y sus salsa parece más exitosa. Juande Ramos debutó como técnico madridista sin apenas conocer a sus pupilos y consiguió entusiasmar su deseo de hacerlo bien a unos jugadores que se habían acostumbrado a abandonar los campos cabizbajos. El partido ante el Zenit sirvió para lavar la imagen del equipo, pasar a los octavos de final (aunque como segundos) y afrontar con la mayor de las ilusiones el partido en el Camp Nou ante el Barcelona.

Con un planteamiento parecido al de Schuster, la principal novedad fue la suplencia de Casillas y la consiguiente titularidad de Dudek. Sin embargo, una vez arrancado el partido, los cambios parecían más evidentes. El técnico ha metido en la cabeza de los jugadores que deben comenzar a presionar desde arriba y que las líneas estén mucho más juntas. Además, parece claro que Juande apostará por el juego que aportan las bandas con Robben como máximo exponente.

Robben y Raúl, eléctrica conexión
El extremo holandés, que sin embargo no estará en Barcelona por sanción, fue la estrella del partido, con permiso de Raúl. Y es que Robben se puso hoy su mejor traje de fontanero para comenzar a desatascar el juego desde los primeros minutos. El asedio de los españoles era impresionante con ante unos rusos desconocidos y muy encerrados atrás. Sin embargo, el rápido movimiento de la pelota y una mayor posesión del esférico hacían presagiar que el primer gol no tardaría en llegar. Y al final, el que avisa no es traidor.

Un centro desde la izquierda de Van der Vaart provocó el garrafal error del portero Malafeev, que no acertó a atrapar y el Rául, el más listo de la clase, aprovechaba el rechace para conseguir el primer tanto. Las cosas se ponían de lado. La afición animaba al equipo, que se crecía aún más poniéndose el mono de trabajo para conseguir el segundo. Y fue entonces cuando Robben quiso ser el protagonista. Y lo consiguió. El holandés se echó el equipo a las espaldas e inició su peregrinaje hacia la portería rival con continuas llegadas.

Mientras tanto, los rusos seguían sin encontrar su sitio sobre el césped. La defensa madridista anuló por completo a sus estrellas, Arshavin y Pogrebnyak, que no tuvieron su día en el partido con más ojeadores. Tras el descanso, el primero de ellos fue al banquillo y de esta forma se acababa con cualquier opción de peligro. Y, por si esto fuera poco, a los cinco minutos llegaba el segundo de la noche con el tanto de Robben tras un formidable pase de Raúl para que el holandés se exhibiera con una perfecta vaselina por encima del portero.

Vuelve la ilusión, vuelve el ‘Clásico’
La sentencia había llegado, pero este Real Madrid parece no conformarse con eso. Las rotaciones comenzaron con la mente pensando en el Camp Nou. De hecho, Juande realizó un cambio imprevisible. Van der Vaart salió para dar entrada a Metzelder, que jugaría el resto del partido como lateral derecho, Salgado pasaría al izquierdo y Marcelo como extremo. Pero la conexión de la noche no podía parar, aunque esta vez fue Robben el que asistió para Raúl para que éste repitiera la misma acción con otra vaselina.

Y así se acabó el partido. El Zenit se arrastraba por el campo y el Real Madrid buscaba, de forma leve, el cuarto. Las acciones llegaban a cuentagotas y los minutos se hacían más largos. Pero la felicidad en las gradas era palpable. Los aplausos volvían al Bernabéu en un partido donde los silbidos brillaron por su ausencia. Juande Ramos ha llegado y en su primera aparición ya ha encendido al vela de la esperanza de cara al decisivo partido del sábado ante el Barça, que demostró ante el Shakthar que no es todopoderoso. El ‘Clásico’ vuelve a emocionar las almas de los madridistas, que no quieren despertar del sueño que vivieron hoy en el Bernabéu.

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