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Cuando hablamos de equipos de escritorio a nadie le molesta tener una tarjeta gráfica ultra-potente dentro de su gabinete (excepto a la hora de pagar la cuenta de la luz), pero en el mundo de los portátiles la historia es distinta, pues sin importar si estamos jugando o escribiendo un informe, una tarjeta gráfica potente requiere de un mínimo de energía para trabajar y que se convierte rápidamente en calor, lo que nos deja en una situación bastante incómoda.

NVIDIA y otras compañías se habían dado cuenta de este problema y desde hace algún tiempo ofrecen la posibilidad de utilizar dos tarjetas gráficas en un notebook: una de baja potencia y consumo para mantener la interfaz gráfica del sistema operativo y una más potente para mover juegos y aplicaciones gráficas, una técnica que se hizo más conocida con el lanzamiento de cierto notebook que sólo menciono tangencialmente (so riesgo de linchamiento).

Toshiba tomó este concepto y lo llevó un paso más allá con su último Qosmio X305, equipado no con dos, sino con tres tarjetas de video.  La más básica es la ya conocida NVIDIA GeForce 9400M, suficiente para mover Compiz, Aero, y acelerar la reproducción de algunos medios, pero a la hora de trabajar este exótico portátil recurre a un SLI de dos NVIDIA 9800M GTS, que en conjunto debiesen ser capaces de mover los últimos juegos sin mayores problemas (aunque Crysis Warhead está probando ser un hueso duro de roer).

El X305 será vendido en dos versiones, la primera (X305-Q706) con un procesador Core 2 Duo P8400 (2,2 GHz) y 4 GB de RAM en USD$2.000, mientras que el X305-Q708 sube las apuestas hasta un Core 2 Extreme QX9300 de cuatro núcleos y corriendo a 2,53 GHz, aunque con un precio desconocido.